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El riesgo país superó los 600 puntos y el gobierno le echa la culpa a la guerra
El mercado sigue mirando con suspicacia a la Argentina. Mientras Wall Street operaba en verde, los bonos y acciones argentinos cayeron y el riesgo país volvió a cruzar los 600 puntos, alejando la posibilidad que el gobierno pueda regresar a los mercados voluntarios de deuda.
En el Gobierno atribuyen ese movimiento al contexto global. Pero los números cuentan otra historia: el problema argentino sigue siendo doméstico y tiene nombre propio, la dificultad para acumular reservas, el corralito y el dólar pisado, la persistencia de la inflación y la crisis productiva. Distorsiones que se traducen en dudas sobre la capacidad de repago de la deuda.
El índice de riesgo país que elabora JP Morgan cerró en 601 puntos básicos. Subió 17 unidades frente al viernes, un avance del 2,9%. Es el valor más alto desde el 15 de diciembre. También implica un deterioro respecto de los 484 puntos que había tocado a fines de enero.
Los bancos de Wall Street recomiendan salir de Argentina porque hay dudas sobre su capacidad de pago
El movimiento ocurre a contramano del clima financiero internacional. Wall Street abrió en terreno positivo y el Dow Jones subía 0,71%, incluso con la incertidumbre sobre si Irán mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz o si Estados Unidos logrará reabrir esa vía clave para el comercio petrolero.
Sin embargo, los activos argentinos no acompañaron ese optimismo. El índice Merval cayó 1,4%. Mientras los índices globales subían, los activos argentinos se hundían.
El comportamiento del dólar también ayuda a entender el cuadro. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente el índice global del dólar (DXY) subió 2,8%. En la Argentina ocurrió lo contrario: el dólar spot cayó 1,1% nominal.
El Banco Central ayudó a sostener esa calma cambiaria ofreciendo cobertura a través de instrumentos dólar linked y ampliando su posición vendida en futuros. Ese esquema cambiario tiene un efecto macroeconómico claro. Un informe de la consultora LCG señala que la combinación de inflación elevada con un tipo de cambio pisado produjo una apreciación del peso, que sólo en lo que va del año se apreció un 7,7%.
En los hechos, el dólar volvió a niveles comparables con los de 2017 y se aleja del piso que el propio acuerdo con el Fondo Monetario considera razonable, que hoy equivaldría aproximadamente a $1.636.
El dato clave es de dónde salen los dólares que sostienen ese equilibrio. Buena parte de los dólares que ingresaron al MULC fueron aportados por empresas que emitieron deuda a través de obligaciones negociables y luego vendieron esas divisas en el mercado. Ese flujo permitió que el Banco Central mantenga desde enero una racha compradora.
Pero cuando se observa el balance completo aparece el problema de fondo: las reservas netas cayeron y agravan el rojo del Banco Central. La razón es simple. Sin acceso al financiamiento internacional, el Tesoro depende del Banco Central para afrontar los pagos de deuda. En ese esquema, buena parte de los dólares que compra la autoridad monetaria terminan transferidos al Tesoro para cancelar vencimientos externos.
“En los primeros dos meses del año el Banco Central compró cerca de 3.100 millones de dólares en el mercado oficial. Pero en ese mismo período vendió alrededor de 3.500 millones al Tesoro. ¿El Tesoro acumuló esas divisas? Tampoco. Las utilizó para pagar los vencimientos de deuda de ese mismo bimestre”, explico el economista Cristian Buteler.
En los hechos, el Banco Central no está fortaleciendo su posición de reservas internacionales netas. Funciona más bien como un puente entre el endeudamiento privado de empresas y los pagos de deuda pública. Un circuito que permite sostener la operatoria diaria, pero que no es sustentable y de ahí los nervios del mercado.
La paradoja quedó expuesta este lunes. El Banco Central volvió a comprar dólares en el mercado, USD 50 millones pero las reservas brutas se desplomaron USD 871 millones tras un pago de deuda a organismos internacionales.
En este esquema, cada dólar que entra tiene dueño. El Banco Central compra divisas, pero el Tesoro las usa para pagar deuda. Las reservas no crecen y el mercado vuelve a preguntarse como hará el gobierno para pagar los USD 28.000 millones de vencimientos que lo esperan el año que viene.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Read More

