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Las reservas cayeron más de USD 3.500 millones y le meten presión al esquema de dólar barato
El balance cambiario de marzo agravó las dudas del mercado sobra la sustentabilidad del esquema cambiario del Gobierno: las reservas cayeron USD 3.514 millones, pese a que el Banco Central concretó compras por USD 1.671 millones. Los pagos de vencimientos de deuda y de Bopreales agravaron el déficit.
Pero el balance cambiario confirma que el problema no es puntual. La cuenta corriente cerró con un déficit de USD 88 millones.
El principal drenaje está
está en la dolarización minorista. Las personas humanas compraron USD 2.470 millones en marzo. Parte se destinó a consumo, en menor medida quedó en depósitos y otra importante salió del sistema. A eso se suma el rojo en servicios, con USD 522 millones, impulsado por turismo y gastos con tarjeta.
Otro dato más sensible está en las rentas. Solo en “Ingreso primario” salieron USD 1.321 millones, con fuerte peso de utilidades y dividendos.
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Ahí entra la lectura de Amílcar Collante. Este economista advirtió que la reglamentación de la “inocencia fiscal” no tuvo impacto relevante en los depósitos en dólares, la gran apuesta de Milei y Caputo. Los números que muestra son claros: los depósitos rondan los USD 38.800 millones y no despegan, mientras los préstamos en dólares superan los USD 21.600 millones y siguen creciendo.
La conclusión de Collante es filosa. No hay un ingreso fuerte de dólares al sistema. Lo que hay es una economía que sigue operando en moneda dura, pero sin confiar lo suficiente como para dejar esos dólares en los bancos.
El frente financiero agrava el cuadro. La cuenta financiera cerró con un déficit de USD 2.255 millones. Las salidas del sector financiero, del Estado y los pagos de deuda explican buena parte del rojo. Del otro lado, el ingreso viene por préstamos: unos USD 1.800 millones en crédito para el sector privado.
Ese dato completa el rompecabezas. Los dólares que entran lo hacen, cada vez más, por deuda. Los que salen, lo hacen por consumo, rentas y dolarización. La calidad del flujo se deteriora.
El balance de marzo deja una advertencia. El programa que ordena algunas variables, al mismo tiempo desata otras tensiones. La dolarización de carteras no desaparece y el déficit externo vuelve a asomar, aún en un contexto donde los dólares comerciales siguen llegando.
El problema, entonces, no es que falten dólares. Es que nadie quiere soltarlos. Y en esa lógica, el equilibrio siempre queda en duda.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Read More

