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Caputo admite el freno de la economía y debaten medidas para reactivar
El equipo económico tomó nota del enfriamiento de la economía y está sumergido en un intenso debate interno sobre que medidas tomar para reactivarla, sin romper el delicado equilibrio fiscal y cambiario que construyó.
Hasta ahora el gobierno apostó a medidas moderadas para reactivar: una gradual baja de tasas en las licitaciones de bonos y una baja de encajes a los bancos para liberar billetes, pero hasta ahora no se está traduciendo en una baja de tasas de los créditos.
Por eso, en el equipo económico algunos proponen medidas mucho más audaces como bajar la tasa al 10% y el impuesto a las ganancias del actual 35% al 10,5% que se cobra en Paraguay. “Si bajas fuerte los impuestos la actividad se reactiva y terminas recaudando más”, afirma un técnico que apoya esa medida que en su momento aplicó Reagan.
“No negamos que el dato de actividad de febrero dio mal, pero veníamos de números récord”, admitió el ministro Toto Caputo el pasado miércoles en la apertura de ExpoEfi. No fue una frase aislada. El ministro se detuvo en dos que peor la están pasando: industria y construcción. Dos de los sectores que más empleo generan.
Salvar el proyecto, soltar a Milei
En el caso de la construcción, Caputo intentó mostrar un horizonte. Vinculó una posible recuperación al giro a las provincias de concesiones viales que estaban en manos de la Nación. Dijo que en julio estarán en obra 9.000 kilómetros de corredores y se licitarán otros 12.000 kilómetros de rutas nacionales. Para la industria, no hubo anuncio concreto.
Pero la apuesta central es a la recuperación del crédito. Que los bancos vuelvan a trabajar como bancos. Que dejen de financiar al Tesoro y canalicen pesos hacia el sector privado. Hoy, dos tercios de los activos del sistema están atados a la deuda pública.
El problema es que esa idea se choca con una realidad: el gobierno bajó fuerte la tasa en las licitaciones de deuda, pero los bancos la mantuvieron bien arriba de la inflación. “Los bancos no quieren prestar, hay un problema de confianza en la marcha del plan económico, que se agrava por la mora”, explicó a LPO un banquero.
En efecto la morosidad está en niveles récord. Si bien en las últimas semanas bajó, la corrección fue marginal, frente al salto que pegó. La irregularidad de la cartera casi se cuadruplicó en un año: pasó del 3% al 12% del total del sistema. Es el nivel más alto en más de dos décadas. “Los bancos no están con muchas ganas de dar más préstamos ante esta situación”, agregó a LPO un consultor que trabaja con las principales entidades.
A eso se suma otra advertencia que circula en el mercado. Algunos economistas recomiendan cautela con la presión para bajar tasas. El riesgo es que la tasa pasiva -la que reciben los ahorristas- caiga más rápido que la activa -la que se cobra por los préstamos-. Si eso pasa, el spread se agranda y el incentivo cambia de dirección.
Hoy ya hay una brecha fuerte. Un plazo fijo paga, en el mejor de los casos, una tasa efectiva anual cercana al 25%. Pero un crédito a tasa fija arranca en un interés nominal del 120% y, con cargos y capitalización, trepa a un costo total que ronda el 300% anual. La distancia no solo desalienta el crédito. También empuja a los ahorristas a mirar el dólar.
Por eso, el Gobierno necesita medidas inmediatas. Una de ellas son los nuevos planes de tasa preferencial para pymes que impulsa el Banco Nación, que prepara la emisión de dos bonos por unos USD 300 millones para fondear más créditos hipotecarios. Has dos décadas que el mayor banco público no salía al mercado.
Se suma a eso la idea de hacer algo con los fondos del FGS de la Anses. Desde respaldar créditos hipotecarios o personales a tasa subsidiada hasta ayudar a las familias a refinanciar sus deudas y contribuir así a una baja de la mora. Pero el equipo económico está chocando con la intransigencia de la ministra Sandra Pettovello que controla el organismo.
Como sea, la percepción que la economía hundida está complicando las chances de la reelección de Milei, ha logrado el milagro que el presidente y su ministro se suelten por un rato del mástil de la escuela austríaca y habiliten un debate que incorpora cuidadosas dosis de heterodoxia.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Read More

