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La inflación de la Ciudad marcó 1,7% y confirma la baja de agosto
El Gobierno recibió este martes un dato que alimenta las expectativas de volver a mostrar una desaceleración de la inflación. El IPC de la Ciudad de Buenos Aires dio 1,7% en agosto, una fuerte caída frente al 2,9% de julio y el registro más bajo del año en territorio porteño.
El número entusiasma particularmente a Luis Caputo porque aparece apenas dos días antes de que el INDEC publique el IPC nacional de agosto. Y, aunque las canastas y ponderaciones de ambos índices son diferentes, el dato porteño quedó prácticamente calcado al consenso de las consultoras.
La coincidencia entre los relevamientos privados es notable. Todas las estimaciones relevadas anticipan una inflación inferior al 2,1% nacional de julio. EcoGo calcula 1,5%; C&T Asesores, 1,6%; Analytica, 1,7%; FIEL, entre 1,74% y 1,8%; y LCG, 1,9%. Equilibra también ubicó su estimación en torno al 2%, con posibilidades de perforarlo.
El dato más contundente viene del propio Banco Central. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado entre el 27 y el 31 de agosto entre 47 participantes -35 consultoras y centros de investigación y 12 entidades financieras-, arrojó una mediana de 1,7% para agosto, exactamente el mismo número que acaba de informar la Ciudad. Además, el mercado recortó esa previsión una décima respecto del REM anterior.
Incluso el grupo de los diez analistas que mejor vienen pronosticando la inflación coincidió en 1,7%, mientras que para la inflación núcleo ese grupo espera un número todavía menor, de 1,6%.
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El IPC porteño reforzó esa expectativa. Además del 1,7% mensual, acumuló 21,5% en los primeros ocho meses del año y 33,3% interanual. Los bienes aumentaron 1,6% y los servicios 1,8%. Los regulados avanzaron 1,8%, mientras que los estacionales cayeron 2,9%.
El denominado “resto IPCBA”, una aproximación a la dinámica más persistente de los precios, quedó bastante más arriba: 2,1%. Alimentos y bebidas no alcohólicas, una de las divisiones con mayor incidencia sobre el índice nacional, aumentaron 1,8%. Vivienda, agua, electricidad y gas subieron 2,6%; salud, 1,9%; transporte, 1,2%; y educación, 1%. La caída de los estacionales fue decisiva para explicar el fuerte descenso del índice general.
Ahí aparece también una de las razones por las que las consultoras esperaban una desaceleración nacional. Agosto dejó atrás el impacto estacional de las vacaciones de invierno que había empujado algunos precios en julio y mostró una mayor moderación de los alimentos.
La comparación es favorable para Caputo: mientras la inflación porteña pasó de 2,9% a 1,7%, el consenso espera que el índice nacional retroceda desde 2,1% de julio hacia la zona de 1,7%. El rango completo de las principales proyecciones privadas está aproximadamente entre 1,5% y 1,9%.
Si el jueves el INDEC confirma un número en esa zona, el Gobierno podrá volver a exhibir un IPC por debajo del 2% después del rebote de julio. Y, por primera vez en varios meses, el dato porteño, el REM y prácticamente todo el abanico de consultoras están contando la misma historia.
Hay, sin embargo, un dato que obliga a tomar el 1,7% con pinzas. El Resto IPCBA, que excluye los precios estacionales y regulados y permite observar con mayor precisión la inflación más persistente, aumentó 2,1%. Es prácticamente el mismo registro que viene mostrando en los últimos meses: ese núcleo de precios no consigue perforar de manera sostenida la zona del 2%.
La fuerte baja del índice general estuvo ayudada, en cambio, por el derrumbe de 2,9% de los estacionales, un componente volátil que puede cambiar de signo al mes siguiente. La señal de agosto, entonces, es doble: baja con fuerza el IPC general, pero la inflación menos volátil muestra bastante más resistencia a seguir descendiendo.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Read More
