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Mejoran la calificación de deuda del país, un paso clave para regresar a los mercados
El equipo económico consiguió este miércoles una foto para mostrarle al mercado: una licitación de deuda en pesos con aceptación alta, dólares frescos para el pagar el vencimiento de julio y una mejora de calificación del país de Standard & Poor’s.
Más allá que hoy el riesgo país volvió a superar los 500 puntos, en el mercado creen que cuando se metabolice la suba de la calificación, la Argentina quedará muy cerca de volver a los mercados a una tasa razonable para el país, como pretenden Milei y Caputo. Se trata de un paso clave en el plan de reelección de Milei, que apuesta a tomar USD 25.000 millones para pagar los vencimientos del año que viene y girar fondos a las provincias aliadas.
“Es altamente probable que el riesgo país rompa la inercia internacional y caiga hacia la zona de los 450 puntos básicos en el corto plazo”, afirmó el economista Fernando Marull, al conocerse la mejora de la calificación de S&P.
La pregunta es entonces porqué subió el riesgo país. El economista Germán Pérez lo atribuyó a las declaraciones de Máximo Kirchner afirmando que la deuda externa no se puede pagar y hay que reestructurarla, entre otras definiciones que marcan un cambio de rumbo tajante si fueran gobierno.
“Es difícil llegar a acuerdos y bajar el riesgo país si del otro lado la oposición dice que el RIGI no sirve para nada, que Argentina no funciona sin control de capitales, que la deuda con el FMI es impagable, que hay que volver a reestructurar, que la reforma laboral no sirve y que hay dar marcha atrás con todo”, afirmó Perez a LPO.
Baja el riesgo país y Milei apuesta a tomar deuda por USD 25.000 millones para la reelección
Como sea, Economía recibió con entusiasmo la decisión de Standard & Poor’s de elevar la calificación soberana de la Argentina a B- con perspectiva estable. El cambio tiene peso para el mercado. No es lo mismo estar en la zona CCC que entrar al rango B. En la escala de las calificadoras, el primer escalón ubica al país en peligro permanente. El segundo no lo vuelve normal, pero lo acerca a la posibilidad de tomar deuda en los mercados.
En CCC, un emisor aparece como extremadamente vulnerable. Depende de que todas las condiciones económicas y financieras le salgan bien para evitar un incumplimiento. Es el país que camina con una sirena prendida sobre la cabeza. En B-, el riesgo sigue alto y la deuda continúa en categoría especulativa. Pero la lectura cambia: el emisor muestra capacidad actual para pagar y el default deja de verse como una amenaza inmediata.
Ese matiz es clave para Wall Street. En la zona CCC, muchos fondos internacionales tienen prohibido por estatuto comprar bonos soberanos. Con B-, el universo se amplía. No aparecen los grandes fondos conservadores, pero sí los jugadores de alto rendimiento, los que aceptan peligro a cambio de tasa.
Por eso la mejora puede tener un efecto práctico. Si se sostiene, puede bajar el costo financiero futuro del Estado y también de empresas privadas. La Argentina deja de figurar como un caso de default latente y pasa a ocupar una categoría de crédito débil, pero más presentable.
En el plano local, el Palacio de Hacienda completó la buena noticia con una exitosa renovación de la deuda en pesos que vencía, que le permitió estirar los vencimientos más allá del 2027 y descomprimir el año que viene, que viene muy cargado de pagos.
En efecto, el Tesoro adjudicó este miércoles $ 6,12 billones, luego de recibir ofertas por $ 7,40 billones. Con ese resultado, Finanzas alcanzó un rollover de 120,4%. En los papeles, el Gobierno logró tres objetivos a la vez: extendió la vida promedio de los vencimientos, absorbió pesos de la plaza y despejó parte del camino para la próxima licitación de deuda.
La novedad más importante estuvo en la demanda por el instrumento más largo del menú. El bono dual,
en los que el tenedor puede elegir la cobertura: inflación o devaluación, con vencimiento en junio de 2030. Ese papel concentró $ 2,11 billones. Para conseguir ese objetivo se pagó premio: la tasa quedó en 9,30% de Tirea Tamar y 6,34% de Tirea CER.
La licitación también incluyó otros dos duales. Uno con vencimiento en diciembre de 2028, captó $ 1,45 billones a 7,76% de Tirea Tamar y 4,76% de Tirea CER. El segundo instrumento a diciembre de 2029, sumó $ 0,83 billones a 8,84% de Tirea Tamar y 5,86% de Tirea CER. En la familia dólar linked, colocó $ 1,62 billones a 5,49% de Tirea y el TZVD8 otros $ 0,12 billones a 8,34%.
El otro dato que miró Caputo fue la conversión de letras. Allí, los inversores canjearon títulos por alrededor de $ 3 billones. La operación le permite al equipo económico correr vencimientos antes de la licitación del 26 de junio, que viene mucho más cargada. Es la parte menos vistosa de la jugada, pero quizá la más sensible.
“La extensión de la vida promedio de la cartera en la licitación fue de 2,71 años, en la conversión de títulos de 3,29 años, y el total del promedio ponderado de la cartera fue de casi 3 años”, destacó Felipe Núñez, asesor y tuitero del ministro de Economía. El objetivo oficial es evidente: Convalidar tasas más altas en los tramos largos sirve para ganar tiempo.
Además, el Tesoro volvió a tomar dólares en el mercado local. Colocó USD 200 millones con el Bonar 2028 a una Tirea anual de 8,63%. Este jueves tendrá una segunda vuelta por otros USD 100 millones. El título forma parte de la estrategia oficial para juntar divisas antes del pago a bonistas del próximo 9 julio cuando vencen mas de USD 4.500 millones.
Con esta nueva colocación, el Gobierno ya emitió USD 1.534 millones. Todavía le restan USD 466 millones para completar el tope previsto. La señal es clara: Caputo intenta armar el puente hacia julio con instrumentos locales, compras del Banco Central y una mejora del humor financiero.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Read More
